Un absurdo
es
el gris más allá de mi ventana.
En el espejo
un cuerpo que no reconozco.
Marcas indelebles
en el cerebro.
Ahora cómo me siento.
Ahora
dejar de hablarse a sí misma,
procurar hablar con palabras
y
existir.
Un absurdo
es
creer que si no pienso
(en ti)
dejamos de existir.
Desequilibrar el pensamiento,
creer que para todo hay
una balanza
trucada.
Quiero decir
y comer
y vivir.
Un absurdo
es
no tenerte
entre mis cosas preferidas.
Cambiar el norte
porque según con qué vuelos
puedes terminar perdiendo
y
encontrando que hay soluciones
imposibles.
Un Absurdo
es
rimas consonantes
en tu pelo.
Nada más desordenado
a kilómetros de distancia.
Donde salvarnos
cuando sube la marea
y oigo el miedo de las bestias
cuando te conviertes en medusa.
Acabar en el fondo de un sueño
impertinente
pero descansando
de todo el ruido,
de todo el odio.
No saber enfadarse en voz baja
recordarte
y la luz dibujándote en mi mente.
Hace tiempo
que prefiero mis pasados
antes que
seguir destrozando
tus presentes.
Creer que el problema es
del
tiempo
y
caer.
Un absurdo
es
seguir queriendo
a un
absurdo más
y
volver
asonante
siempre
a
tu piel.

