
Sabes que estás viva
cuando te aprisiona contra sus piernas
y durante unos segundos
no puedes respirar.
Permanecer tendidas
la una junto a la otra
con la boca mojada
y las entrañas a flor de piel.
Sabes que estás viva
cuando sientes la velocidad
de sus piernas
entre tus manos
y en un segundo parece pararse todo.
Estás viva porque
ella te respira versos
te alimenta los labios,
te arranca de la cabeza las ideas
y te sumerge
en la materia oscura,
el origen del origen.
El descanso de sus pechos,
las guerras al sur de su ombligo,
mis dedos
pueden tocar su alma
o algo bastante parecido.
Cuando grita, sé que estoy viva
porque rompe todos los silencios
y juro que sentir como una respiración
te atraviesa por completo
es sentir que la vida tiene sentido.
Sé que estoy viva
porque aun muero por verte correr
entre mis brazos
con mi boca.
Y sé que no puedo morir en otro sitio
que no sea
donde van a morir los ríos como yo.
Al mar.
A ti.
