domingo 29 de noviembre de 2009

Pensamientos.

Estoy fumada y me pican los ojos.
Mañana me voy a pelear con las tipas que repostan las maquinas de la universidad.
A ver que pasa, seguro que gano, hay una segurita super grande y amable que quiere ser mi amiga.

Se parecía a Rosana, quizás fuese su doble.
O quizás fuese ella y ya.

No sé.

Pero he decidido que solo me drogaré cuando vaya a mantener relaciones sexuales, de lo contrario es dinero, salud y tiempo perdido.

También odio preguntar una cosa y que no me la respondan y que den mil vueltas a las cosas una y otra vez.
Y el frío. Pero hace bonito el paisaje así que...

Mañana me voy a pelear con una tipa estafadora pero ya estuve practicando mi patada voladora. Y ahora a descansar para pillarla a tiempo.

martes 24 de noviembre de 2009

Humedades.

Había como mil luces aquella noche y de pronto era por la mañana y ya nada iba a ser igual al resto de días. Sus ojos, en mis sueños, seguramente brillarían intentando mirarme, observando mis labios, y nadie dijo nada porque quererse es eso.
Y en mis pies se enredaban todos sus pelos y el cielo se convirtió en azul y pinceles nos permitían volar por ahí hasta el infinito.
Estábamos en un cuadro a medias y ni su paisaje era el mío ni yo supe explicarle que no hay nada como el claroscuro.
Su cuerpo a veces se deslizaba río abajo haciendo curvas en mis ojos. El sol nos evaporó aquella tarde y hacía frío entonces.
Le expliqué que había muchas cosas, infinidad de momentos de los que yo no tenía ni idea, la cultura y las personas. Sonreír porque tengo tantos nervios en el estómago que no controlo nada de mí.
Hay mil mensajes secretos por ahí esparcidos y soy incapaz de trazar un mapa pirata, por muchos años que haya estudiado ese arte. Barcos surcan las comisuras de tus labios y sin que nos demos cuenta hemos naufragado millones de veces en las mismas islas desiertas del Pacífico.

Un ojo y otro se abren despacito, son las seis de la mañana y no te quiero despertar pero te abrazo y me convierto en tus sábanas, metiendo mis manos por debajo de tu ropa, te estiras y ahora tenemos el cuerpo lleno de pelo, somos tan gatos que no sabemos cómo maullar pero lo hacemos.
Mucho estaba tardando en regresar.
El aire seco. Me duele la cabeza y el mundo se ha vuelto húmedo de un día para otro.
No tener ropa es una ventaja y el agua te seca el cuerpo. Deslizarme hasta ti y darme igual la redondez de los planetas, porque el universo va mucho más allá.
Una espiral, un ombligo, el lado blanco del lado oscuro y tú que eres tan diferente al resto de la gente que no sabe que la tierra tiene pies y cuando se camina sobre ella te hace cosquillas en el paladar.

Recuérdame que un día te lleve a las cataratas de tu espalda. Sentir, saltar.
Y ahora que lo recuerdo, ni quiera tienes color de ojos, ni de piel, ni de voz.
Estás en mis labios y en mi piel pero… ¿Cómo?

Y recuérdame que te diga el secreto de tus hombros.

domingo 1 de noviembre de 2009

Seudo planes.




Después de esto, las profundeces sobran.
Paso de explicar por qué la vida es verde y por ello me lo tatúo en un idioma aleatorio en el brazo para que todo el mundo luego me pregunte qué significa y qué quiere decir eso, que si amo la heineken o si por el contrario amo más la maría o las dos cosas y me pican el ojo, me chocan la mano y me dicen colega, tú sí que sabes.
Y obvio que sí que sé, porque yo también les pico el ojo y mientras ellos piensan que soy una más
son ellos
todos
uno menos.
Que después de muchos años estoy viva y sigo teniendo los de siempre más unos cuantos nuevos.
Veinte.

Y la gente de antes ahora ya no es la de siempre y los nuevos parecen ser de toda la vida
y mi amiga Laura tiene la misma sonrisa de la niña con las paletas separadas que nunca ha dejado de ser.
Y a veces me es inevitable pensar que puede que sea yo la que dejé de ser para toda una vida. Que cada experiencia me quitaba todo lo que me daba y por eso, el último trozo de tarta se lo comió el tiempo
porque precisamente
a mi no me daba.

Ir de un lado para otro sintiendo ecos en mi tripa
y
descubrir
que no es que estuviera vacía
es que estaba inflada de aires
que van y vienen
y qué bien.

Justo ahora que me tengo que sentir bien
se me olvida pasármelo bien.


Pero tengo un plan, o en ello estoy.

¿Te apuntas?