Funcionalidad del Pasado.

Siempre me pasa que descubro la funcionalidad de las cosas cuando ya es demasiado tarde.

Y que sea demasiado tarde es precisamente la característica principal de este lugar.

Después de tanto tiempo encuentro que quizás este sea un buen sitio para mirar el pasado con los ojos del presente-futuro.

En cualquier caso, a los fantasmas del pasado, a los vivientes del presente y viceversa, sean ustedes bienvenidos.



lunes, 7 de octubre de 2013

27.6.13

Parece mentira que tu apellido sea Libertad.
Cuando te conocí
viajaste mentalmente a un millón de países
sin moverte de la cama.
Yo te miraba como se miran
las cosas que se necesitan memorizar
lo antes posible.
Vi tus piernas corriendo por praderas
porque volabas hasta allí solo con cerrar los ojos.

Tú no lo sabes pero aquella cama
se convirtía en Australia
cada vez que pronunciabas todas las letras
de tu apellido.
No era de extrañar que en algún momento
pensara en convertirme en indígena
en mitad de aquel desierto.


Sobre todo era triste porque te querías marchar.


Tenía que haberlo acabado y buscado un buen título.
Pero no.

lunes, 30 de septiembre de 2013

1.7.13

En este preciso momento el mundo se torna un poco mejor (más humano) para la clase de perdedoras como nosotras. Se ha parado el tiempo, los calendarios de exámenes no existen, la gata piensa sentada al borde de la mesa.
Justo en ese instante en el que mi memoria te tiene agarrada por la cintura y nos besamos en una avenida llena de un verano asfixiante pero feliz. Ahora mismo me vuelvo a casa después de haberte conocido y juro soy una hija de puta con suerte (la hija de puta con más suerte que conozco). Ahora tus ojos me devoran. Formo parte del barro y del bosque.
En este preciso momento en el que el tiempo me da una tregua y no pienso en matrículas de universidad, ni billetes carísimos de avión. Justo ahora me siento en calma. En paz.

Pero es cuestión de tiempo,
también,
que llegue la tempestad.


Así que aquí te espero, hijaputa, tusmuertos.

Efectivamente, no tardó mucho en llegar.

lunes, 24 de junio de 2013

21.12.11

No es nada en especial.
Solo que existimos.
Gente por ahí siendo feliz del todo,
gente por ahí que nos da rabia
y no es nada especial,
solo que me invento detrás de tus pupilas
un pensamiento.
Todos sabemos bailar de alguna manera
y el ruido en las casas por las noches
da de todo para pensar.

No recuerdo mi último cigarro
y pienso en la última vez que lo hice con alguien
sin saber que sería el último.
Pienso en el último beso de todas las despedidas
que siempre acaban siendo mentira,
al final todos terminamos haciéndonos daño
durante mucho más tiempo
hasta que un día te despiertas, sonríes,
le das un beso
sin saber que ese, en realidad
será el último.

Es como si el destino quisiese evitarnos
el mal trago de recordar el último todo
como el único todo.

Y no es nada especial.
Solo que pensamos marcharnos
sin decirnos adiós.
No será especial,
ni lo recordaremos cuando volvamos
a ser las que éramos
pero será esa distancia que nunca imaginamos
que ocurriría
porque allí en la cama
sonriendo
nada parecía acabar,

oscurecerse.

martes, 21 de mayo de 2013

Hay algo que no estoy haciendo bien 24.7.11


"Repaso una y otra vez qué pudo haber hecho que cambiasen las cosas tan drásticamente de un día para otro y llego a la conclusión, aquí sentada, fumando, que fuera lo que fuese ya no importa.
Me gustaría levantarme, recoger mis cosas y despedirme diciendo “nos vemos el miércoles para ir a la playa” pero contraria a mis deseos, sigo aquí, viendo cómo pinta mientras intento que no lea esto cuando levante la cabeza para husmear entre mis cosas.

Se me viene a la cabeza algo, una cuestión, entonces: ¿Si el ser humano busca ante todo satisfacer sus necesidades, evitando a toda costa el dolor y la desidia, por qué razón sigo yo aquí, empeñada en salvar algo que hace tiempo se esfumó?
¿Sirve de algo lamentarme por el tiempo que pierdo a su lado día tras día?
¿Sirve de algo creer, desesperanzadamente, que las cosas mejorarán, creer que aguantar así merecerá la pena, tendrá su recompensa?"

jueves, 2 de mayo de 2013

Poema 23.1.13

Duramos lo que dura una canción triste,
un café, un tabaco, un té.
De aquí a la playa.
Siempre el camino de vuelta a casa.
Duramos lo que se tarda en deshacer la cama.
Un examen sin responder.
La última cerveza
antes de la última cerveza.

Una noche de verano,
un amor adolescente,
tres horas en barco.

Parpadear.
Un libro de bolsillo
de segunda mano.

Duramos lo mismo que
el día antes de un examen,
los cinco minutos del descanso.
Y entre cigarro y cigarro,
me entreno para no pensarte.

Y para durar tan poco,
joder, cómo dueles
y cómo ocupas.

La baba invisible de las visitas
inesperadas.
La baba de caracol
de este amor liebre.

Duramos un poema
basado en hechos reales.
Las tostadas del desayuno.
Ver nevar.
Un día de lluvia.
Mis ganas de estudiar.

Tres horas y media en avión
duramos.

Una mirada triste en mitad
de la calle.
Justo antes de cambiar a verde
el semáforo que nos separa
de la felicidad.
Todo eso duramos.

Un paseo en moto,
las horas que invierto en olvidarte.

Duramos lo que tarda
la baba de caracol
en olvidarse del camino
de vuelta.

La vida de una mosca
                       mariposa
                       insecticida.
matando al amor adolescente
por todas partes.

Duramos y eso es lo importante.
Aunque lo peor aun esté
por llegar.

martes, 2 de abril de 2013

Carta 27.6.12


"Te he escrito una carta". Eso será lo primero que te diga. "No es gran cosa, me apetecía, solo eso".
Te he escrito una carta porque te pienso. No es necesario un cumpleaños, ni un día en el calendario redondeado con rotulador rojo.
Al subirme al coche me preguntarás a dónde vamos y yo te contestaré, como siempre, con un no sé.
Veo crecer el desastre cada día. No me preocupa.
Sé que nunca verás de mí algunas cosas. Eso me hace sentir segura y triste.
Siempre pienso que las cosas terminan por sorprendernos cuando se acaban: se empieza abriendo ridículamente la boca al tiempo que nos llevamos las manos a la cabeza.

Busco un buen lugar en esta carta para sorprenderte. No me valen trucos fáciles. Me sé algunas de tus respuestas, pero lo que más me gusta es cuando sonríes sin decir nada.

Te he escrito una carta. Esta carta.

Hoy te miraba. Miraba tu falda, tus piernas, el color de tus hombros. Te miraba. Pensé: no es el tipo de chica por la que yo lloraría. No tendría celos de nadie, no la llamaría de madrugada.
Y aun así, he hecho todas esas cosas sin darme cuenta contigo, aunque el matiz siempre fuera diferente.

Te he escrito una carta. Esta carta.
Me pregunto si sabes el significado de: tripas, desastre, monstruos.
Lo del medio somos tú y yo emborrachándonos y comiendo churros a las siete de la mañana.
Supongo que te quiero. Digo supongo porque he querido a muchas personas en mi vida y el sentimiento es bastante parecido. Tú solo pídeme una noche en la que no te pare de hablar de lo último. Desde lo primero.

Te he escrito una carta, vaya novedad.
Contigo las cosas son demasiado fáciles. No hay que preocuparse por nada.
Y al mismo tiempo, y por alguna extraña razón, siento que de un momento a otro la cuerda sobre la que hacemos equilibrios se romperá.
Alguien llegará demasiado lleno al banquete y tirará el último trozo de tarta.

Te escribo una carta sobre el día que me bajé de tu coche después de escribir en un sobre maltrecho una lista de cosas por hacer. Juntas.
Como firmando conmigo misma un contrato sobre que hoy te escribiría una carta mediocre a las tantas de la madrugada diciéndote que esto es fácil, esto está bien y esto es lo que quiero.

Es sencillo: se empieza abriendo la boca ridículamente mientras llevo mis manos a la cabeza.
Qué sorpresa. Sigues aquí.

Lo que quiero decir es que no sé si serás del todo importante. No sé si eres el tipo de chica por la que una debe sentir celos, felicidad o tristeza. Pero estás aquí. Ahora mismo. A mi lado.
Decidiendo a dónde ir mientras yo veo crecer el desastre.
Sigue sin preocuparme.

jueves, 28 de febrero de 2013

Neorrabiosamente.

Iratxe (nuevamente)

[...]

La chica número uno.
La chica número dos.
La nueve y mil. La diecicuatro. La treinta y quince.
La que siempre me recuerda el daño que podría hacerme sin fijarse demasiado.
La que arroja el vaso contra el suelo y el vaso no se rompe, el suelo no sangra, y triunfa
..........ella y su vestido blanco, y me paso la tarde recogiendo mis añicos. 
[...]

Neorrabioso (Batania)

domingo, 17 de febrero de 2013

Gripe

Mi padre me pregunta si estoy mejor,
como si la tristeza fuese una gripe.

Y bueno, en algún momento todos estos
mocos de nostalgias se irán cagando leches.

O eso espero.